Para bien o para mal, nuestras decisiones
marcan unos pasos, que poco a poco se transforman en un camino que muchas veces
no es fácil pero que nosotros mismos elegimos. Para bien o para mal, algunas
decisiones que tomemos implicarán no complacer siempre a los demás o incluso
decepcionarles, porque cuando crecemos nos decepcionan y al mismo tiempo
decepcionamos; porque como dicen, “quien bien te quiere te hará llorar”, porque
al fin y al cabo, son tus propios pasos los que marcan tu camino.
Decisiones y
más decisiones…la vida se compone de eso. Tener que elegir entre varias
opciones no siempre es fácil, porque normalmente implica perder, aunque a la
vez también puedes ganar. Al final, aprendes que hay cosas que es mejor perder
y que las pérdidas pueden ser ganancias. Debes saber que hagas lo que hagas, la
gente criticará, y es entonces cuando debes recordar esto:” Cuando alguien
intente hundirte, lo único que tienes que hacer es sonreír y demostrar que tu
fe en ti misma es más fuerte que todos ellos”. Sin
embargo, también estarán aquellos que no se irán y que te apoyarán pase lo que
pase, tus compañeros de vida, aquellos que no se marcharán por muchos
obstáculos que haya. Y eso no lo descubrirás ni a la primera ni a la segunda,
sino en los pequeños detalles de cada día, esos que marcan la diferencia.
Podría decirse que
“las malas decisiones crean buenas historias”.


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