"Pienso que, que cuando todo ha llegado a su fin, todo se repite en flashes, ¿sabes? Es como un caleidoscopio de recuerdos, pero todo regresa. Excepto él. Pienso que parte de mí sabía al segundo que lo ví que ésto pasaría. En realidad, no es algo que él haya dicho, o hecho. Era la sensación que esto envolvía. Y... lo más desconcertante es que, no sé si volveré a sentirme así otra vez. Aún así, no sé si debería. Sabía que su mundo se movía de manera rápida y que brillaba cual sol. Pero pensé, ¿Cómo puede el diablo empujarte a los brazos de alguien que parece... lo más parecido a un ángel cuando te sonríe? Quizá él lo sabía, cuando me vio. Supongo que perdí mi balance. Pienso que la peor parte de todo esto no fue perderlo a él, sino perderme a mí."
"No sé si sabes quién eres hasta que te pierdes a ti misma."
El amor te da vida y te mata al mismo
tiempo.
Hace tiempo, cuando vi esta frase por
primera vez, me quedé fascinada, cautivada, rendida ante esas 11 palabras que
forman una de las mayores realidades que existen en este mundo. Supongo que
podríamos catalogarla como verdad universal, como una de tantas teorías
científicas tras las cuales se esconde una gran explicación que hace dar
sentido a gran parte de lo que ocurre a nuestro alrededor.El amor no es precisamente una ciencia, ni se puede expresar fácilmente con palabras y menos explicar mediante teorías, pero lo que está claro es que vive en nosotros, nos da vida y nos mata al mismo tiempo. Sí, es totalmente contradictorio pero así es, sufrido y sentido, triste y feliz, doloroso y desenfrenado, maravilloso y pasional, delicado y tierno, trágico, maravilloso, ciego, absurdo, loco…Un sinsentido en sí mismo, la mayor paradoja que existe.
“El amor es cuando no respiras, cuando es absurdo, cuando echas de menos, cuando es bonito aunque esté desafinado, cuando es locura…cuando solo de pensar en verlo con otra cruzarías a nado el océano”.
Al igual que una moneda y como la vida misma, tiene dos caras, la buena y la mala, te hace soñar con los ojos abiertos y llorar con los ojos cerrados. Te hace tener la alegría más tonta y la decepción más profunda. Te hace tocar el cielo y al día siguiente darte de bruces contra el suelo. Te hace vivir en un sueño y despertar en una pesadilla que jamás hubieras imaginado. Te hace vivir la más bonita de las historias y acabar con el más triste de los desenlaces. Te hace sentir todo y te hace sentir nada al mismo tiempo. Completo y vacío. Vivo y apagado. Lleno y solo. Dulce y amargo. El amor es un riesgo en sí mismo, y cuando amamos lo sabemos, nos adentramos en un camino lleno de baches, con multitud de obstáculos, y aún así, muchos nos dejamos llevar por ese riesgo. Pero...qué riesgo mayor vale la pena correr? Nada en esta vida que merezca la pena es fácil..
Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor
nos salve de la vida, no?

