Si no arriesgas no ganas.
Si estás, y
piensas marcharte, recuerda entonces las cosas que quieres, mantenlas vivas, no
las dejes callar, llegará el día en que las merezcas. Nadie puede reprimir tus
sueños. A veces es necesario partir para volver a encontrar el camino. Un
camino nuevo, diferente, quizá equivocado, pero un camino lleno de sorpresas,
sueños y esperanzas que esperan por ti. Piensa despacio, actúa deprisa, pero
recuerda que si no arriesgas, no ganas.